Recuerda las pequeñas cosas que te hacen sentir vivo |
Por Jaume Elias y Mª Jose Pérez
Mi aventura con el bonsái empezó más o menos en la primavera del 87, pronto hará 20 años, hasta entonces nunca había oído hablar del bonsái, fue un compañero que hacia un cursillo en Barcelona quien me habló por primera vez, en aquellos tiempos aquí en el pirineo de Lleida no tenia ninguna información ni medio que pudiera servirme de orientación, tuve que hacer mis experimentos con sus aciertos y más fracasos, después de dos o tres años encontré el libro de John Naka y la revista Bonsái actual, esos fueron los cimientos de mi afición, desde allí podemos decir eso de... ¡ progresa adecuadamente!. Todo y que los medios eran muy pocos, tuve que hacerme mis propias herramientas, macetas, sustratos, etc...
En el 93 formamos la Associació Bonsái Pallars de la cual soy aun presidente, a través de la misma he podido impartir cursos y extender la afición por la comarca. |
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También en el 93 empecé a ir a casi todos los congresos y eventos relacionados, es donde haces los buenos amigos como Alfredo que me ha animado a que escriba estas líneas, y tantos otros que seguro se darán por aludidos, es lo que te mueve a hacer cientos de kilómetros como el último congreso en Murcia, 1300 kilómetros solo en el coche, mi mujer me dice que estoy loco y yo le digo que si puedo ver un solo árbol y hablar con un amigo para cargar las pilas me doy por satisfecho. Yo siempre digo que siempre queda mucho por aprender.
Como este numero habla del Pino silvestre me gustaría incluir un par de fotos de uno de mis favoritos, no se cuantos años han trascurrido, pero si os fijáis aunque sea de muy mala calidad se pude apreciar que aun tenia pelo.
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Para terminar mi presentación me gustaría contar con el punto de vista de alguien que me conoce bien, mi compañera y esposa Mª José.
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Recuerdo mi primer viaje a Burgos de una manera especial ya que uno de mis compañeros de viaje fue un enorme Celtis australis (hasta un poco de latín he aprendido en este mundo, algo que se me daba fatal en el instituto).
Si como leéis, pase un montón de horas sentada en el asiento trasero de un coche, acompañada de este enorme bonsái, con el que no podía hablar ni al que tampoco le podía decir,,, tira para allá que me estás estorbando!!!.
Con esta primera experiencia igual pensáis que el mundo del bonsái no me gusta. Sinceramente, me encanta ver una Exposición y todo lo que conlleva, viajar, conocer gente, nuevos lugares... aunque sea varias veces a la misma ciudad y conocerla casi como si viviera en ella, pero yo con un vistazo a los árboles tengo suficiente, en cambio Jaume nunca tiene prisa siempre necesita más tiempo... un rato más, por lo tanto.. Me pateo la ciudad yo sola y siempre acabo comprándole un libro bien gordo de la catedral de la ciudad, para que al menos una vez tranquilo en casa vea algo.
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Pero os diré algo, gracias en parte a esta afición, una de las personas más importantes para mí en esta vida, se dio cuenta de que a pesar de su accidente y de que solo tenía una mano, enorme pero una, podía hacer de todo.
El nunca dijo ”hasta aquí puedo llegar”. Cuando lo veo alambrar un árbol con su gancho os puedo asegurar una cosa, me siento orgullosa. Si, orgullosa, por tener a mi lado a una persona que a pesar de su circunstancia ha sabido enfrentarse a la vida y ha dicho ”aquí estoy yo”. Se podía haber deprimido o decir “no puedo”, en cambio le guiño su bonito ojo azul al destino y le dijo “gracias por esta nueva oportunidad”.
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Y os puedo asegurar que su agradecimiento es muy amplio, pues desde entonces prueba todas las aficiones que cree ”que posiblemente no podré hacer”....pintura al óleo, apicultura, montar a caballo, restaurar antigüedades, trabajar la madera con un sentimiento que me emociona y como no... sus arbolitos.
Os puedo decir que Jaume utiliza una frase que dice.....¿quien dijo miedo?, siempre tiene el reto de intentar...¿qué mas puedo hacer?.
A veces me preguntan...tu que aficiones tienes?, después de ver todo lo que el hace, yo contesto, yo? ninguna, supongo que lo entienden, porque mi afición es ver y vivir todas las de el, no necesito más, así soy feliz.
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Por lo tanto amigos....VIVAN LOS BONSÁIS y las horas que me he pasado sola paseando por ciudades, mientras Jaume estaba encerrado en un congreso de bonsái, sabiendo que yo le compraría el libro para que el también conociera un pedacito de la ciudad.
Lo que fue un reto lo ayudo a superarse ...y de que manera!!!.
Solo me queda agradecerle a Alfredo haberme ofrecido esta oportunidad para escribirle lo que solo le había dicho y también agradeceros a vosotros, que le hayáis ofrecido un espacio de vuestro tiempo.
Y como el siempre dice.....Recuerda las pequeñas cosas que te hacen sentir vivo. |
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